Sakenda (Mía): un grito que agrieta

En memoria de Mía Cataleya y todas las niñas, niñes y mujeres víctimas de abuso sexual en Colombia. (Yuliana Samboní, Rosa Elvira Cely)

Sakenda surgió inicialmente como una pieza situacional que, con su movimiento, recoge el sonido del río y de la lluvia. Está hecha para ser experienciada en silencio, moviéndola, y mientras se escucha, mirar adentro. La motivación inicial era, de nuevo, la mujer y el lenguaje. Pero mientras tallaba la pieza, leí una noticia: en mi país, una bebé de seis meses fue abusada sexualmente y murió.

Me sentí sobrecogida, derramada y doblemente quebrada. Como sobreviviente de abuso sexual, decidí ritualizar esta pieza que suena a río, que suena a lluvia, al agua que limpia las penas afuera y a las lágrimas que intentan limpiarlas desde dentro. En memoria y en voz de esa bebé y de todas las niñas, niñes y mujeres que a diario sufren abuso sexual, que no tienen la posibilidad de sentirse seguras en ningún rincón de Colombia, a ninguna edad, sin importar las prendas que lleven.

El pez en mi obra habla de la voluntad. La polilla muestra esa búsqueda incesante de refugio y explicación ante hechos tan macabros, tan patriarcales, tan machistas. Esta mujer suspendida en letras, en medio del pez, con una grieta que emana bosque y flores muertas que guardan a la polilla, es un homenaje a la vida de las sobrevivientes y de las que no sobrevivieron.

El texto escrito sobre la talla dice: “La voluntad se hizo cuerpa femenina y fuerza manifestada, pez voluntad de la vida, dignidad. Esta pieza se convirtió en grito no ahogado, en temblor terrestre de una verdad que necesita ser oída y atravesada.”

Las violencias dejan ruinas.

Dejan grietas en las cuerpas, en la memoria y en las formas de habitar el mundo.

Grietas que necesitan ser oídas y sonar tan alto, que agrieten las estructuras que protegen y permiten la agresión.

Materiales: Madera, troncos, alambre, grafito acuarelable, alambre.

150 x 60 x 60 cm

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Ecos del abismo